Viernes, 22 de agosto de 2025
Con apenas 7 años, el sanjuanino Martiniano “Porotito” Marín se consagró subcampeón del Torneo Sudamericano de BMX Racing 2025. Su papá, trabajador minero en Veladero y compañero de ASIJEMIN, celebra con nosotros un logro que une deporte, trabajo y sueños.
La voz de Porotito
“Mi nombre es Martiniano Marín, pero todos me llaman ‘Poroto’. En el mundo del BMX Racing, me conocen como Porotito Marín”, se presenta el pequeño ciclista. Sobre su logro reciente, recuerda: “En la segunda fecha del Torneo Sudamericano 2025, que se celebró en Alta Gracia, Córdoba, Argentina, logré ser subcampeón en la categoría de chicos de 7 años. Fue una experiencia increíble y me encantó pasar el fin de semana con mi familia y amigos”.


Sus inicios en el BMX
Actualmente corre en la categoría Expertos de 7 años a nivel nacional. Su historia con la bici comenzó muy temprano: “Aprendí a andar en bici cuando tenía 4 años. Corrí por primera vez en el argentino en San Juan cuando tenía 5 años, en la categoría escuelita”.
Competencias y logros en todo el país
» He corrido varios torneos a nivel nacional, como el cordobés (en varias localidades), el torneo mendocino, el argentino y el open, además del torneo sanjuanino. He ido a La Rioja, Mendoza, Córdoba, Santiago del Estero, Bahía Blanca y Vicente López”.
En cuanto a sus medallas y reconocimientos, Porotito cuenta: “El año pasado salí subcampeón del torneo cordobés, campeón del torneo mendocino, del local (San Juan) y de los torneos más importantes a nivel nacional argentino y también del OPEN. Esto me habilitó a pasar a la categoría Experto en este año 2025”, cuenta emocionado.


El entrenamiento y la vida escolar
Porotito estudia en la escuela Medalla Milagrosa, donde cursa segundo grado. Su vida deportiva se organiza con disciplina: “Suelo correr 2 carreras por mes, entre distintas competencias, y corro desde que tenía 5 años, a nivel nacional y provincial. Entreno 3 veces a la semana, 2 horas cada vez, en el club Bicicross San Juan en Rawson, con el Team Gelusa”, bajo el entrenamiento de Mauricio Gelusini, y sus ayudantes Benjamín Pereyra, Andrés Medina y Aldo Gómez. Al momento de correr, no se olvida de su seguridad: “Uso protecciones como casco, guantes, pechera, rodilleras y coderas, y mi equipo de bici”.
Sueños y amistades sobre dos ruedas
Su mayor motivación está clara: “Me encanta salir del partidor a fondo y saltar las mesetas, que son las montañitas”. Y mirando al futuro, agrega: “Disfrutar de este deporte como parte de mi niñez y me encantaría poder correr un Mundial”. Además, destaca el compañerismo: “Sí, tengo muchos amigos del club y también amigos de Mendoza, Córdoba, Santiago y La Pampa”.


La palabra de Martín, su papá minero
Martín Marín es Ingeniero en Minas desde 2014 y desde 2016 trabaja en Veladero (Barrick), donde se desempeña como Supervisor Sr. del Área IOC (Sistema de Operación Integral).

“Gracias a la minería y al estudio que realicé, contamos con el respaldo necesario para acompañar a mi hijo y que disfrute del deporte que le apasiona. Competir a nivel nacional o internacional requiere un sacrificio importante, y se agradece el apoyo de ASIJEMIN, a través de la Delegación Regional Centro encabezada por Humberto Coria, que permite que mi hijo desarrolle su talento deportivo en distintos sectores de la Argentina”, asegura.



El rol clave de la mamá y la familia
Sobre cómo organizan la vida laboral y familiar, Martín explica: “Su mamá es fundamental en el desarrollo deportivo de mi hijo, ya que mi régimen consiste en estar 50% en la mina, y la madre es la que genera el mayor esfuerzo para acomodar su tiempo para que Porotito pueda ir a sus entrenamientos. También en el trabajo, gracias a la ayuda de mis compañeros, podemos organizarnos para acomodar los rosters mientras se pueda, para poder acompañar a mi hijo sobre todo en los viajes que son más largos. Los viajes más cortos suelen ir con su mamá acompañada de su madrina o su abuelo. A veces también guardo las vacaciones para poder estar en fechas especiales y no perjudicar tanto el régimen laboral”. Su esposa se llama Erika Moyano y, como destaca Martín, “es la que más acompaña a Porotito en su camino deportivo”.


Mireya, la “Mujer Maravilla” del BMX
La pasión por el deporte atraviesa a toda la familia. La hermana menor de Porotito también compite: “La hermanita de Porotito se llama Mireya Marín, más conocida como la «Mujer Maravilla» en el mundo del BMX Racing, y es la que se roba los espectáculos. Compite en la categoría Camicleta (bicicleta sin pedal) y acompaña siempre a su hermano. Comenzó a competir con solo 1 año y 6 meses, donde no conseguimos indumentaria de competición tan pequeña para ella, por lo que fue con un disfraz de Mujer Maravilla. Fue tan grande la ovación que se llevó que ya desde ese entonces no se sacó más el disfraz para competir en los torneos nacionales y locales”. Actualmente, Mireya sigue acompañando a su hermano en la categoría Camicletas, pero además emprendió un nuevo deporte que le apasiona: el patinaje artístico en el Club Banco Hispano.




Próximos desafíos nacionales e internacionales
El Torneo Sudamericano tuvo lugar en Alta Gracia, Córdoba, con competencias del Torneo Argentino y el Sudamericano y Latino. “El día viernes compitió en la 4ta fecha del Torneo Argentino, donde tuvo la suerte de ganar, y el día sábado y domingo en el Torneo Sudamericano y Latino”, cuentan sus papás.
Respecto a lo que viene, Martín explica: “Por el Torneo Sudamericano, resta la última fecha en el mes de octubre en Brasil. Con la actuación que tuvo en Córdoba, Porotito tiene posibilidad de poder salir campeón o hacer podio en el torneo. Por parte de nosotros (sus papás je) debemos ajustar días y hacer números para ver si es posible concretar esa aventura”.
“Por el Torneo Nacional, con la victoria del día viernes, Porotito logró quedar primero con su amigo Bauti de La Pampa, y restan tres interesantes fechas en Santiago del Estero, La Rioja y la última en General Deheza de la provincia de Córdoba”.
Una familia minera y deportiva
La familia Marín vive en Pocito, San Juan, a solo 2 km de la pista de bicicross. Desde allí, combinan la vida minera y el esfuerzo cotidiano con el deporte de alto rendimiento de sus hijos, reflejando el valor del compromiso, la unión familiar y el apoyo institucional para transformar los sueños en logros.


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