En la mina a cielo abierto donde trabaja Jorge Valdez, la palabra “esfuerzo” se respira a diario. Pero este año, el trabajador minero y afiliado a ASIJEMIN vivió un esfuerzo diferente, uno que no se mide en toneladas ni en turnos, sino en sacrificios compartidos y sueños cumplidos. Su hija, Génesis Valdez, con apenas 10 años, conquistó la medalla de plata en el Mundial de Karate ITKF World Cup, que se llevó a cabo del 13 al 15 de junio en Polonia, dejando una huella imborrable en el corazón de Puerto San Julián, Santa Cruz, Argentina.

Jorge trabaja actualmente en la empresa minera Cerro Vanguardia S.A., en el área de mina a cielo abierto, como supervisor de equipos auxiliares. Comparte su vida con su esposa, Cintia Aguilar, y sus cuatro hijos: Melina, Ignacio, Génesis y Jorgelina.
“Este logro significa para mí compromiso, constancia, disciplina y, por sobre todo el amor por esta disciplina. El apoyo siempre está de mi parte y, cuando no puedo estar, está su madre Cintia con la misma intensidad; continuamos con ella los entrenamientos. El trabajo es el pilar fundamental en esto. No sé cómo llevaría adelante esta disciplina que le gusta a Génesis sin el apoyo familiar. Cuando el objetivo es tomado en familia, el acompañamiento nunca falta”, afirma.

Una pasión que nació en pandemia

Génesis Valdez tiene apenas 10 años. Al escucharla hablar sobre el karate, su entrenamiento y el reciente viaje a Polonia para competir en el Mundial, es imposible no admirarla. Representó a su país con orgullo y logró el segundo puesto en la disciplina kata, en una experiencia que marcó su vida para siempre.

Estudia en la institución Escuela Primaria Provincial N° 75 Santo Giuliano de Cesarea de Puerto San Julián y comenzó con el karate a los 5 años, en plena pandemia. “Al principio no lo tomaba como entrenamiento. Era un deporte que me gustaba… y me fui apasionando tanto que hoy es parte de mi vida”, cuenta de manera segura.

El karate llegó a su vida luego de la pandemia, de la mano de su hermano. Como muchos chicos de su edad, se sintió atraída por las artes marciales gracias a series como Cobra Kai y Karate Kid. Así descubrió un dojo en el barrio Güemes y comenzó un camino que hoy la tiene como referente local.

Del dojo barrial al podio mundial

El anuncio del Mundial la emocionó, pero también la puso a prueba. “Me sentí muy contenta, aunque a medida que se acercaba la fecha me empezaba a angustiar. No sabía si era poco o mucho lo que entrenaba”, confiesa. Fue entonces cuando sus Seinsei, Justo Gómez —siete veces campeón mundial y referente internacional, al frente de dojos en Argentina, Sudamérica y Europa y la enseñanza de la seinsei Soledad Arjona, intervinieron con contención y estrategias. Uno de los ejercicios fue hacer el kata en medio del gimnasio, donde hubiera mucha gente. Eso le permitió superar el miedo escénico y ganar seguridad. “Ese ejercicio se lo dio también a mis compañeros y a mí”, relata con emoción. “Logré el segundo puesto en kata y sentí mucha alegría, porque todo el entrenamiento que hice sirvió para llegar.”

Para el minero Jorge, ver a su hija competir a nivel mundial fue una experiencia profundamente emotiva. “Sentí mucho orgullo, al igual que nuestra gente del pueblo, al ver flamear la bandera de Argentina y San Julián en Polonia”, recuerda emocionado. No fue un logro improvisado: detrás hubo madrugones, entrenamientos virtuales, horas compartidas en el living de su casa y, sobre todo, una familia dispuesta a acompañar ese sueño en cuerpo y alma.

El viaje a Wieliczka, Polonia, fue también un premio para la familia. “Lo vivimos con muchas expectativas. Lo único que queríamos, con su mamá, era que ella disfrutara y se llevara una buena experiencia. Para nosotros, ese ya era el premio a tanto esfuerzo y dedicación”, afirma Jorge.

Esfuerzo diario y la fuerza del entorno minero

 “Me gustan los distintos katas y sus posturas. Siento que elegí este deporte por la disciplina que requiere”, dice Génesis. Sobre su rutina diaria explica: “Me levanto entre las 5 y las 5:30 de la mañana para desayunar y conectarme a las 6:00 por Zoom con mis sensei Justo Gómez y Soledad. A las 7 voy a la escuela, y por la tarde entreno sola en el living de mi casa. En la noche entreno con mi papá, cuando está, sino con mi mamá.”

En este camino, el entorno minero y el sindicato ASIJEMIN jugaron un rol crucial. “El entorno MINERO (como digo en mayúsculas) se portó de lujo. Les agradezco de corazón, al igual que a ASIJEMIN por su aporte y acompañamiento actual”, destaca Jorge, reconociendo el valor de lo colectivo en un proceso que excede lo familiar.

Mensaje final: soñar y no rendirse

Génesis no ve al karate solo como un deporte, sino como una filosofía de vida. Admira a Anil Shariatpanaht en karate y a Michael Phelps en natación. Sobre su pueblo dice: “Me gusta entrenar en las distintas playas al aire libre. Hoy en día no tenemos un lugar fijo para entrenar con mis compañeros, tenemos que alquilar un lugar para que venga un Sensei de Río Gallegos y siga acompañándonos.”

Los próximos meses traerán nuevos desafíos para Génesis: un torneo regional en Río Gallegos, el Nacional en Entre Ríos y la posibilidad de un Panamericano en Brasil. Jorge asegura que el acompañamiento familiar seguirá firme: “Siempre estaremos al lado de ella, buscando la manera de llegar a cada lugar. Porque cuando un sueño es de todos, el camino se hace más fuerte.”

Para cerrar, Génesis deja un mensaje para otros chicos y chicas: “Les diría que elijan un deporte que les guste mucho, para que no lo hagan y dejen, sino para que continúen.” Y sus sueños son claros: “Quisiera ganar mundiales. Esta sería mi vida.”